Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)
El SIDA es un síndrome (una variedad de síntomas y manifestaciones) causada por la infección del organismo humano por el VIH (virus de la inmunodeficiencia adquirida, traducido del inglés Human Immunodeficiency Virus). El VIH compromete el funcionamiento del sistema inmunológico humano, impidiéndolo de ejecutar adecuadamente su función de proteger el organismo contra agresiones externas, tales como: bacterias, otros virus, parasitas y células cancerígenas.
Aunque presente resultado positivo para la infección por el VIH, un individuo puede no estar con SIDA. El SIDA representa el grado más avanzado de la infección por el VIH, cuando el sistema inmunológico ya se encuentra bastante comprometido y surgen determinadas infecciones, conocidas como enfermedades oportunistas.
La infección por el VIH es un proceso de larga duración que pasa por diferentes etapas. La duración y la gravedad de cada etapa dependen de varios factores relacionados tanto al virus como al individuo infectado y presenta síntomas diferentes. El tiempo entre la exposición al VIH y el inicio de las señales y síntomas, en general, va de cinco días a tres meses. Las manifestaciones pueden resultar en gripe persistente, pérdida de peso progresiva, disminución de la fuerza física, fiebre intermitente, dolores musculares, sudores nocturnos, diarrea, entre otras reacciones. Cuando la infección por el VIH ya está avanzada, empiezan a aparecer enfermedades oportunistas, tales como: tuberculosis, neumonía, diarrea crónica.
Formas de contagio:
Contacto sexual desprotegido con persona seropositiva; contacto directo con sangre contaminado (que incluye compartimiento de agujas para inyección de drogas, transfusiones de sangre y/o hemoderivados, accidentes con materiales biológicos, ocupacionales o no, que generen contactos directos de estos con mucosas, con piel lesionada o herida y con tejidos profundos del cuerpo, permitiendo el acceso a la corriente sanguínea); de la madre portadora del VIH para el hijo, durante la gestación, o parto o por el amamantamiento.
Prevención:
Práctica de sexo seguro (relación monogámica con pareja VIH negativo y uso de condones en todas las relaciones sexuales).
El cuidado en el manejo de sangre es recomendado también (uso de jeringas desechables, exigir que toda sangre que será transfundida sea previamente testada para la presencia del VIH, uso de guantes cuando esté manipulando heridas o líquidos potencialmente contaminados). No hay, en el momento, vacuna efectiva para la infección por VIH.